dilluns, 24 de març del 2008

Miguel Hernández


Vull fer un petit homenatge a aquest gran poeta de la generació del 27 copiant aquí el que jo crec un dels millors poemes que s'han escrit sobre l'amistat, la tristesa i la mort. Almudena Grandes utilitza el poema a la seva novel·la "El corazón helado", i crec que moltes de les persones que coneguin la obra de Miguel Hernández hauran recordat els mateixos versos en moments de pèrdua i de dol.


ELEGÍA (En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería)



Yo quiero ser llorando el hortelano

de la tierra que ocupas y estercolas,

compañero del alma tan temprano.


Alimentando lluvias, caracolas

y órganos mi dolor sin instrumentos,

a las desalentadas amapolas


daré tu corazón por alimento.

Tanto dolor se agrupa en mi costado,

que por doler, me duele hasta el aliento.


Un manotazo duro, un golpe helado,

un hachazo invisible y homicida,

un empujón brutal te ha derribado.


No hay extensión mas grande que mi herida,

lloro mi desventura y sus conjuntos

y siento más tu muerte que mi vida.


Ando sobre rastrojos de difuntos,

y sin calor de nadie y sin consuelo

voy de mi corazón a mis asuntos.


Temprano levantó la muerte el vuelo,

temprano madrugó la madrugada,

temprano estás rodando por el suelo.


No perdono a la muerte enamorada,

no perdono a la vida desatenta,

no perdono a la tierra ni a la nada.


En mis manos levanto una tormenta

de piedras, rayos y hachas estridentes,

sedientas de catástrofes y hambrienta.


Quiero escarbar la tierra con los dientes,

quiero apartar la tierra parte a parte

a dentelladas secas y calientes.


Quiero minar la tierra hasta encontrarte

y besarte la noble calavera

y desamordazarte y regresarte.


Y volverás a mi huerto y a mi higuera

por los altos andamios de las flores

pajareará tu alma colmenera


de angelicales ceras y labores.

Volverás al arrullo de las rejas

de los enamorados labradores.


Alegrarás la sombra de mis cejas

y tu sangre se irá a cada lado

disputando tu novia y las abejas.


Tu corazón ya terciopelo ajado,

llama a un campo de almendras espumosas

mi avariciosa voz de enamorado.


A las aladas almas de las rosas

de almendro de natas te requiero,

que tenemos que hablar de muchas cosas,

compañero del alma, compañero.


(10 de enero de 1936)