
NOSTALGIA IN EXTREMIS
Banana Yoshimoto
Tsugumi
Trad. Albert Nolla
Tusquets, Barcelona, 2008
Tsugumi, un texto claro, sencillo y transparente, merece una crítica desnuda de artificios y conceptos crípticos que puedan disuadir al lector de leer esta pequeña joya. Por eso, el título, el nombre de la autora y las palabras intraducibles del japonés nos deben arrastrar a la lectura fácil de la obra de Yoshimoto prescindiendo de los prejuicios de complejidad que se acostumbran a relacionar con esa cultura tan rica como es la nipona.
Banana Yoshimoto (Tokio, 1964) ha ido hilvanando un recorrido literario que, si bien ha pasado desapercibido los primeros años en nuestro país (su primera obra traducida al español es Kitchen, Tusquets, 1991), desde la publicación de Sueño profundo en 2006 (Tusquets), se puede asegurar su fama en el extranjero. Con Tsugumi, obra publicada en Japón en 1989, se establece fuera de su país, y más concretamente en España, como una de las escritoras japonesas más reputadas de la actualidad, junto con Haruki Murakami.
Tsugumi no es una historia, una trama, un recorrido vital, ya que la protagonista, María, vive su presente sintiendo el pasado a cada instante. Su nueva estancia en Tokio no le permite olvidar sus anteriores 18 años en la península de Izu, y vuelve allí para pasar el verano, junto con sus primas Yoko y Tsugumi.
El estilo de Yoshimoto, equilibrado, pausado, rítmico, nos sumerge en el mundo de la infancia perdida e irremediablemente irrecuperable; una constante lucha con el paso del tiempo y el anhelo del paraíso pasado, una lucha de antemano inútil. Para María, su vida en Izu fueron los años más felices de su existencia, rodeada de sus seres queridos y de un paisaje idílico y total, sin miedos ni carencias. El estado de salud de su prima Tsugumi, siempre al borde de la enfermedad y la muerte, es el pesante contrapunto de los días de verano lánguidos y lentos, llenos de helados de palo, perros y olas.
La escritora nipona lleva la nostalgia a tal extremo que cada sonido (los pasos del padre), sabor (el sushi), olor (el mar), tacto (el cabello de Tsugumi) y mirada (los fuegos artificiales) evoca en la protagonista y en los lectores un torrente de imágenes del pasado, siempre etéreo y recordado.
Tsugumi no es un texto de aprendizaje ni de objetivos, sino que simplemente lleva al lector a través del tiempo a las situaciones más banales y cotidianas de un tiempo pretérito para hacerle entristecer y sonreír, amarado por la nostalgia: “en aquest lloc no hi passa res d’especial, i l’estiu transcorre en una mena d’avorriment. He escrit aquesta novel·la perquè tenia ganes de deixar constancia de les sensacions que omplen aquests dies: en aquest no fer res, només se succeeixen les passejades, els banys i els capvespres, amb el mar sempre present”.
Yoshimoto recupera el sentimetalismo más clásico de la literatura japonesa pero lo reviste de una prosa transparente para dar al lector contemporáneo un catálogo de recuerdos que no debe nunca olvidar.
Banana Yoshimoto
Tsugumi
Trad. Albert Nolla
Tusquets, Barcelona, 2008
Tsugumi, un texto claro, sencillo y transparente, merece una crítica desnuda de artificios y conceptos crípticos que puedan disuadir al lector de leer esta pequeña joya. Por eso, el título, el nombre de la autora y las palabras intraducibles del japonés nos deben arrastrar a la lectura fácil de la obra de Yoshimoto prescindiendo de los prejuicios de complejidad que se acostumbran a relacionar con esa cultura tan rica como es la nipona.
Banana Yoshimoto (Tokio, 1964) ha ido hilvanando un recorrido literario que, si bien ha pasado desapercibido los primeros años en nuestro país (su primera obra traducida al español es Kitchen, Tusquets, 1991), desde la publicación de Sueño profundo en 2006 (Tusquets), se puede asegurar su fama en el extranjero. Con Tsugumi, obra publicada en Japón en 1989, se establece fuera de su país, y más concretamente en España, como una de las escritoras japonesas más reputadas de la actualidad, junto con Haruki Murakami.
Tsugumi no es una historia, una trama, un recorrido vital, ya que la protagonista, María, vive su presente sintiendo el pasado a cada instante. Su nueva estancia en Tokio no le permite olvidar sus anteriores 18 años en la península de Izu, y vuelve allí para pasar el verano, junto con sus primas Yoko y Tsugumi.
El estilo de Yoshimoto, equilibrado, pausado, rítmico, nos sumerge en el mundo de la infancia perdida e irremediablemente irrecuperable; una constante lucha con el paso del tiempo y el anhelo del paraíso pasado, una lucha de antemano inútil. Para María, su vida en Izu fueron los años más felices de su existencia, rodeada de sus seres queridos y de un paisaje idílico y total, sin miedos ni carencias. El estado de salud de su prima Tsugumi, siempre al borde de la enfermedad y la muerte, es el pesante contrapunto de los días de verano lánguidos y lentos, llenos de helados de palo, perros y olas.
La escritora nipona lleva la nostalgia a tal extremo que cada sonido (los pasos del padre), sabor (el sushi), olor (el mar), tacto (el cabello de Tsugumi) y mirada (los fuegos artificiales) evoca en la protagonista y en los lectores un torrente de imágenes del pasado, siempre etéreo y recordado.
Tsugumi no es un texto de aprendizaje ni de objetivos, sino que simplemente lleva al lector a través del tiempo a las situaciones más banales y cotidianas de un tiempo pretérito para hacerle entristecer y sonreír, amarado por la nostalgia: “en aquest lloc no hi passa res d’especial, i l’estiu transcorre en una mena d’avorriment. He escrit aquesta novel·la perquè tenia ganes de deixar constancia de les sensacions que omplen aquests dies: en aquest no fer res, només se succeeixen les passejades, els banys i els capvespres, amb el mar sempre present”.
Yoshimoto recupera el sentimetalismo más clásico de la literatura japonesa pero lo reviste de una prosa transparente para dar al lector contemporáneo un catálogo de recuerdos que no debe nunca olvidar.

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